
En cierta oportunidad mientras observaba unas imágenes, fotografías precisamente me percate de algo muy interesante, dicen por allí que la fotografía detiene el tiempo y nos hacen volver a vivir al recordar eventos y vivencias pasadas en los cuales hubo alegrías, entusiasmo, pero también tristezas, dolor y melancolía. Las imágenes nos comunican algo, las fotografías nos transportan como una maquina del tiempo y nos hacen vivir otra vez la escena.
Era de noche, cuando todos estaban dormidos mientras yo seguía observando las fotografías, una música suave tocaba que encajaba perfectamente en aquel momento. Observaba las imágenes y vi una en particular, era una fotografía triste llena de dolor, frustración y melancolía, como que la habían tomado en el invierno, en esa época fría sin hojas verdes en los arboles, sin las risas de los niños en los parques.
Era un rostro femenino con una mirada muy triste, llena de frustración, pero al observar esa imagen, sentía que me contagiaba, hacía debilitar mi entusiasmo , algo teníamos en común, había algo que nos unía, pero luego mire otra fotografía de la misma persona , esa era totalmente diferente, era una sonrisa de oreja a oreja, su mirada definida, sus ojos inquietos, su expresión de entusiasmo, de logro de éxito y de libertad, en instantes me contagio, mi entusiasmo, mi actitud se elevo a un nivel muy alto. Luego me pregunte:
¿Qué haría por esa sonrisa? Y escudriñe mi corazón , mi mente en segundos me enviaba, respuestas como, planes, proyectos, ideas, todo para ayudar, atraer una bella expresión y volver a ver aquella sonrisa que me hacia ser feliz, escuche por allí que la actitud se contagia y nos podemos contagiar por medio de todo lo que percibimos, como imágenes, palabras, sonidos otros.
En el libro sagrado esta una frase que dice: no se turbe vuestro corazón creéis en Dios, creed también en mi, en la casa de mi padre muchas moradas hay, si a si no fuera yo os lo hubiera dicho, voy pues a preparad lugar para vosotros… para que donde yo estoy vosotros también estéis. La tristeza, el dolor, la frustración ha estado reflejado en los rostros de muchas personas atreves de toda la historia, dejaríamos de ser humanos para no pasar por allí en algún momento de la vida, hasta el mismo Dios se encarno, haciéndose hombre para experimentar el dolor y entendernos mejor. Pero el dolor y el sufrimiento no viene para destruirnos si no para ser mejor persona, para crecer y ser más brillante, como el oro se pasa por el fuego, probando su pureza, somos probados los seres humanos todos los días,
Pero ese dolor se puede cambiar a felicidad, la tristeza a alegría solo es de luchar por crecer y ser mejor cada día.
Los discípulos de Jesús se sintieron frustrados con mucho dolor en su alma, porque su maestro les iba ser quitado, pero Jesús les decía no estén tristes, no se espante su corazón, si creen en Dios, también crean en mi, les prepare un lugar especial a todos para que estemos juntos en la eternidad.
Palabras poderosas y motivadoras que hacen cambiar el rostro triste adolorido a un rostro con una gran sonrisa llena de felicidad, eso mismo pensé al observar aquellas fotografía, yo puedo hacer que esa sonrisa cambie, que ese rostro melancólico y frustrado se llene de felicidad.
Tengo que dar lo mejor de mi, yo tengo ese poder para hacer sonreír, no solo al rostro de la fotografía si no que a cientos, a miles de rostros que al igual de la fotografía les hace falta una sonrisa, la vida se trata de amar, de ayudar a otros a ser feliz, porque a medida que lo hacemos también nosotros somos felices, esto es el principio de la reciprocidad, ¿Qué haría por una sonrisa?, ¿Qué haría para cambiar los rostros tristes y depresivos? Empezar a ser feliz en mi interior, estar alegre y entusiasta conmigo, y luego brindar una sonrisa a toda la humanidad.
José Velásquez.
¿QUE HARIA POR ESA SONRISA?
martes, enero 19
Publicado por José Velásquez en 11:53
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